
El Perú es un país expuesto a diversos desastres naturales. El Fenómeno El Niño Costero de 2017 dejó más de 1,8 millones de personas afectadas o damnificadas, además de 162 fallecidos y cientos de miles de viviendas afectadas o destruidas. Estos eventos generan impactos que trascienden las pérdidas materiales y alcanzan el bienestar psicológico de la población.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que casi todas las personas afectadas por una emergencia experimentan algún grado de sufrimiento psicológico, expresado en ansiedad, tristeza, desesperanza, problemas de sueño, irritabilidad o estrés. Además, estima que el 22 % de las personas que han vivido un conflicto durante los últimos diez años presenta depresión, ansiedad, estrés postraumático u otro trastorno mental.
La cobertura informativa de las situaciones de emergencia también merece especial atención. Existe una relación entre una mayor exposición a la cobertura mediática de desastres y diversas respuestas psicológicas, entre ellas estrés, miedo, ansiedad y síntomas de estrés postraumático. Esto no implica que la información sea la causa de estos trastornos, pero sí plantea la necesidad de considerar sus posibles efectos cuando la población se encuentra en una situación de vulnerabilidad.
Informar durante una emergencia cumple una función esencial: permite conocer los riesgos, adoptar medidas de protección y acceder a ayuda. Sin embargo, una cobertura basada en la reiteración de imágenes impactantes, el sensacionalismo, la especulación o la ausencia de contexto puede incrementar la carga emocional de quienes ya enfrentan incertidumbre, pérdidas y temor. La OMS advierte que una comunicación adecuada puede contribuir a calmar a la población, mientras que una comunicación deficiente puede alimentar las emociones y debilitar la confianza.
Por ello, el tratamiento periodístico de los desastres debe priorizar información verificada, contexto, orientación práctica y prevención, evitando la exposición innecesaria al sufrimiento. En una emergencia, comunicar no consiste únicamente en mostrar la magnitud de lo ocurrido, sino también en entregar herramientas que permitan comprender la situación y actuar frente a ella.
Existen, además, orientaciones internacionales específicas para el tratamiento informativo de los desastres. En el Perú, la UNESCO publicó en 2011 el Manual de gestión de riesgos de desastre para comunicadores sociales, que plantea pautas para informar y formar a la población, promover el uso adecuado de la información y considerar aspectos éticos y de salud mental en situaciones de emergencia.


