Libertad de expresión e información como pilares de los procesos democráticos

El derecho a participar de elecciones genuinamente democráticas implica la garantía de otros derechos fundamentales, como la libertad de expresión, de opinión e información. Estos permiten que la ciudadanía acceda a información relevante, contraste propuestas y forme un pensamiento crítico frente a los distintos proyectos políticos.
A través de los medios de comunicación como la radio, la televisión y las plataformas digitales, los actores políticos interactúan con la ciudadanía. Estos pueden difundir información masivamente y construir narrativas que influyen directamente en la calidad del debate democrático.
Sin embargo, los medios tienen una responsabilidad al informar y amplificar estos mensajes. La difusión de información no verificada, sesgada o sensacionalista; así como la circulación de discursos discriminatorios o de incitación a la violencia contra alguna persona o grupo social, pueden afectar el ejercicio de derechos y debilitar la convivencia democrática.
En este contexto, resulta fundamental que fortalezcan prácticas orientadas a la verificación de la información, la pluralidad de voces y el respeto a los derechos fundamentales, contribuyendo a un debate público informado y libre de violencia.
En el manual Elecciones en tiempos digitales, la UNESCO brinda directrices a los órganos de gestión electoral, partidos políticos, medios de comunicación y organizaciones de la sociedad civil para ayudar a prevenir la violencia y la manipulación relacionadas con las elecciones en el contexto de la era digital.
Entre estas, se recomienda a los medios brindar información diversa, precisa y verificable; diferenciar de manera clara hechos de opiniones, y desarrollar contenidos que contribuyan a identificar y desmentir la desinformación, así como incorporar un enfoque de respeto y no discriminación.
El respeto a la libertad de expresión e información, acompañado de un ejercicio responsable de este derecho por parte de los medios, es fundamental para garantizar procesos electorales libres, plurales y justos.