Acceso de niños, niñas y adolescentes a internet crece, pero también trae nuevos riesgos

Foto: Minedu
El acceso a internet y plataformas digitales forma parte de la vida cotidiana de las niñas, niños y adolescentes (NNA) peruanos. Según el estudio sobre consumo de medios de comunicación en NNA realizado por el Consejo Consultivo de Radio y Televisión (CONCORTV), el 98% utiliza internet y el 73% de los adolescentes accede a este medio todos los días.
Las actividades que más realizan cuando están en linea son chatear o usar el whatsapp (43%), jugar en línea (35%) y navegar por sus redes sociales (33%). De esta manera, las plataformas digitales, aplicaciones de mensajería, redes sociales y videojuegos se han convertido en espacios fundamentales para informarse, entretenerse y relacionarse con otras personas.
Sin embargo, el crecimiento de la conectividad también trae consigo nuevos desafíos para su seguridad y bienestar. Según el informe “Percepción de niñas, niños y adolescentes frente a los riesgos de explotación sexual”, elaborado por la ONG CHS Alternativo, más del 45% de adolescentes ha experimentado al menos una situación de riesgo en entornos digitales, como grooming, acoso, clonación de perfiles, chantajes o incluso casos vinculados al uso indebido de imágenes íntimas mediante inteligencia artificial.
La investigación también revela que el 49,4% de las niñas, niños y adolescentes ha conversado con personas desconocidas a través de internet, exponiéndose a posibles situaciones de manipulación, engaño o captación digital. Asimismo, el 18,2% llegó a reunirse presencialmente con alguien que conoció en línea, trasladando los riesgos del entorno digital al espacio físico.
Los riesgos en los entornos digitales son una realidad para miles de niñas, niños y adolescentes en el país. Por ello resulta necesario promover una educación con enfoque de prevención y protección en el entorno digital.
En este contexto, la Alfabetización Mediática e Informacional (AMI) cobra especial importancia al brindar herramientas para acceder, analizar, evaluar y crear contenidos de manera crítica y responsable. Asimismo, contribuye a desarrollar competencias para identificar situaciones de riesgo, proteger su información personal y ejercer una ciudadanía digital segura, aprovechando los beneficios de las tecnologías sin comprometer su bienestar ni sus derechos.